Recientemente comentaba que hice algunas compras, entre ellas un iPod Classic y un RUIZU X06, ambos reproductores multimedia portátiles. Si bien puedo decir que mi principal reproductor multimedia en este momento es mi teléfono BQ Aquaris E5, ya que en él escucho la mayor parte de los podcasts que sigo, radio por internet y tengo 12GB de música en formato OGG, compré estos dos dispositivos con la intención de usarlos en cierta medida como reemplazo del teléfono.

Antes del auge de los celulares, y mucho antes de los “inteligentes”, muchos usábamos estos dispositivos de bolsillo para reproducir música. Eran pequeños, fáciles de llenar de música (antes de YouTube y Spotify ripeabamos los CDs y usabamos los programas de descarga para esto) y la batería duraba bastante, no podíamos pedir más. Nunca tuve buenos dispositivos de este tipo, el primero fue un reproductor MP3 de marca Xion, uno de esos tipo pendrive con 512MB de almacenamiento; luego tuve un par de “reproductores MP4″, que además de archivos MP3 reproducían video en AMV, nunca en MP4, y estos ya tenían la posibilidad de expandir su memoria utilizando una tarjeta SD: tener 8 o 16Gb de almacenamiento en ese entonces era abundancia.
Luego vinieron los teléfonos inteligentes, el primero que tuve fue un Xperia X8, el cual tenía una pantalla de 3,5” y además de las funciones de teléfono era un buen reproductor de música, y como extra tenía aplicaciones que me permitían gestionar podcast o ver videos. Claro que la batería duraba mucho menos en comparación, y la memoria se ocupaba también con otras cosas. Dejé de usar los reproductores MP3, el teléfono se había convertido en el reemplazo, y lo llevaba siempre encima.
Luego fui cambiando a teléfonos más nuevos, con más almacenamiento, más funciones, más conexión a internet, etc. Y esto fue suponiendo repartir la memoria entre más cosas, repartir el consumo de batería entre más cosas, y la conexión a internet tener más interrupciones y distracciones gracias a las notificaciones.
Pero lo cierto es que cuando se quiere escuchar música tranquilo, sin agotar la batería del teléfono o ser interrumpido por notificaciones, no hay nada como un reproductor de audio portátil dedicado solo a ello. En el afán de recuperar eso fue que compré los dos dispositivos que mencioné anteriormente.

Hay que decir que hoy en día ya no se fabrican tantos, aunque todavía quedan marcas que reconocen la demanda existente y ofrecen algunas soluciones interesantes. En Uruguay estuve buscando y no encontré mucho, alguno de marca Phillips quizás, pero no tenían una buena relación funcionalidad – precio, ninguno soportaba audio en formatos Flac o Vorbis. La línea Sansa de SanDisk suele ser otra buena opción, en su momento tuve la oportunidad de probar algunos, pero por aquí ya está casi extinta, si se encuentran los recomiendo. Al final lo que encontré fue el iPod Classic de 6ta generación con 160GB de almacenamiento, toda una joya que compré usado y funcionando excelente. A este le instalé el firmware libre Rockbox para poder reproducir Flac (audio sin pérdida) y gestionarlo sin usar iTunes u otro software compatible, y la idea es utilizarlo no tanto para llevarlo a todos lados sino como una biblioteca musical completa para cuando lo necesite, y que me sirva como respaldo de parte de la música que tengo en la PC. En todo caso espero publicar en breve un análisis de cómo funciona Rockbox en este dispositivo y ya les contaré más.

RUIZU X06

Sobre este dispositivo quiero comentar hoy. Es un reproductor chino que compré en DX.com por 24 dólares, el artículo aquí. Luego de casi 1 mes de espera (entre envío y retención en aduanas) llegó en su caja cerrada, conteniendo el reproductor, los auriculares, un cable mini-USB y el manual en chino e inglés.

Al encenderlo la primera impresión que tuve es que la interfaz gráfica no es de las mejores que he visto en estos dispositivos, pero se entiende y está bastante bien traducida al español para quien lo necesite. Los controles tampoco son los más intuitivos, dispone de una rueda con 4 botones y 1 central (Atrás, Adelante, Menú, Volúmen y Seleccionar) pero no se relacionan a simple vista con la disposición de opciones en la interfaz, de todos modos no impide entender cómo funciona; también tiene en el lateral derecho el interruptor de encendido / apagado. Es todo de plástico agradable al tacto y en tamaño es un reproductor pequeño, creo que ocupa un tercio del tamaño del BQ Aquaris de 5″, y pesa áproximadamente 40grs según el fabricante.
En almacenamiento tiene 4GB de memoria interna (punto en contra) pero expansible mediante tarjeta microSD de hasta 64GB (punto a favor), y para transferir archivos y cargar se conecta mediante mini-USB (hubiera sido mejor un microUSB para aprovechar tantos cables de teléfonos que andan por ahí).

La calidad del sonido es bastante buena, venía con 4 canciones precargadas que sonaban como rock pero en chino muy buenas para comprobarlo. Los auriculares sí que no son muy buenos, por lo tanto las pruebas las hice con los DNA by Monster (muy recomendables si los consiguen en oferta) y los Sony MDR-ZX100. El sonido es claro y los graves mejor de lo que esperaba, no es un dispositivo de alta fidelidad ni con graves extraordinarios en este sentido, pero tampoco es de los peores que he probado, y con los ajustes de ecualización se logra disfrutar de la música muy bien.

La duración de la batería era otra cosa que me importaba, llevo unas 8hs de reproducción y no ha disminuido el indicador de batería. En internet he leído que alcanzan las 60hs, el fabricante promete 100hs. En cualquier caso con 30hs de reproducción continua (por poner un objetivo realista) ofrece mucho más que un teléfono hoy en día.

En lo que a reproducción refiere, soporta formatos MP3, WAV, WMA, APE, FLAC y OGG Vorbis. Se pueden ordenar las canciones por artista, álbum, génbero, e inclusive soporta listas de reproducción, aunque esto último aún no lo he probado. También reproduce vídeo, radio FM, fotos, libros electrónicos (*en formato txt 🙁 *) y graba audio. Estos últimos no los probé mucho.

Y por último, destacar que soporta conexión de auriculares Bluetooth, algo que lo hace más atractivo que otros dispositivos en este precio. Lamentablemente tengo mis auriculares bluetooth dañados, por lo cual tuve que probar con unos bastante viejos y con muy mala calidad de sonido, por lo tanto esto no lo puedo comentar bien.
El punto en contra que le vi es que, una vez realizado el emparejamiento inicial del reproductor con los auriculares bluetooth ya se puede escuchar, pero luego cada vez que se enciende el reproductor es necesario “activar” la conexión bluetooth para que el audio salga por esos auriculares. En los teléfonos con Android si el auricular está cerca y el bluetooth encendido esta conexión se realiza de forma automática.

Mi impresión de este reproductor chino de 24 dólares es buena. No tiene un audio excepcional pero sí mejor que el de otros reproductores similares, y en conjunto con unos buenos auriculares hace que se disfrute de una experiencia de audio bastante buena y a un muy buen precio. Si buscan algo así, lo recomiendo.