Me niego a colaborar, no instalaré software privativo

por | 21 Septiembre, 2013

Recientemente alguien me ha pedido ayuda para reparar su computadora (un cambio de piezas de hardware), a lo cual accedí sin ningún inconveniente, no me molesta ayudarlos con ello. El problema comenzó cuando el sistema operativo Windows XP que tenía instalado falló luego del cambio de hardware, al parecer cambiar piezas en una computadora con Windows es más difícil que hacerlo en una computadora con GNU/Linux.

En ese momento me pidieron si podía instalar Windows nuevamente en dicha computadora, tras lo cual procedí a explicar qué Windows es software privativo y no sería ético de mi parte ayudarles en ello, y que tampoco poseía una licencia original del mismo, por lo cual estaría incurriendo en una actividad ilegal. Le expliqué que si se tratara de software libre con mucho gusto lo haría, pues mi negativa se basa en que la empresa detrás de Windows, Microsoft, ejerce un poder injusto sobre los usuarios de su software, negándoles libertad, e inclusive ilegalizando la posibilidad de compartir; mi negativa no es en compartir software, sino compartir un software el cual solamente por compartirlo me vuelve un delincuente, no quiero algo así para mi ni para otros.

¿El resultado? Risas, como si acabara de contar un chiste, y nuevamente el pedido. Al parecer la justificación para que instalara Windows es que es lo que saben usar, lo más fácil, y que otras personas no suelen pagar por él y no les ha pasado nada. Volví a negarme a hacerlo, solamente me comprometí a recuperar la información que se encuentra en ella. Probablemente cuando les devuelva su PC con Windows aún sin funcionar puedan molestarse, pero no puedo hacer nada por ello, me ofrecí a instalar un sistema operativo libre y no han aceptado.

“Si tienes un programa privativo y un amigo te lo pide, debes decidir entre dos males: fallar a tu amigo o incumplir la licencia. Una solución es no tener amigos“ 

 – Richard Stallman

Luego de ocurrido estuve conversando con algunas personas sobre el tema y reflexionando. Creo firmemente en que la filosofía del software libre es lo mejor para mí y para la sociedad, y si bien el principal argumento en su contra es que en la práctica las soluciones privativas son mejores, es un argumento falaz, a lo sumo implicaría aprender a usar otro software (y cada vez la curva de aprendizaje es menor) y ese es el problema para muchas personas, no la funcionalidad en sí misma. Y lo digo por experiencia personal, realizo muchísimas tareas en mi computadora y aunque al principio necesité algo de esfuerzo para acostumbrarme, las realizo igual de bien que quienes usan software privativo. Pero aún en casos en los que la solución libre sea menos funcional que la privativa, mi libertad es más importante, y eso es lo que busco transmitir más allá de beneficios prácticos.

Ciertamente aún tratándose de una licencia original de Windows (u otro software), no lo instalaría. Solamente estaría fomentando ese mito de que el software privativo es más fácil, ¿pero acaso las cosas no resultan más fáciles cuando nos llegan prontas para funcionar? No le estoy quitando a nadie la posibilidad de instalar o utilizar software privativo, no es la idea, el libre albedrío existe y no tiene gran relación con la libertad de software. Simplemente me niego a colaborar con una injusticia, porque el software privativo en cierto punto es eso, algo que nos quita libertad es algo injusto.

Lo que hagan cada persona para sí mismo es su responsabilidad, pero lo que hagamos nosotros para otras personas es nuestra responsabilidad. No voy a instalar software privativo como si fuera una solución, pues para la libertad el software privativo es el problema.

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